La izquierda abertzale no está en una apuesta de no perder lo que tenemos, sino de ganar lo que nos corresponde.
Importante entrevista con el portavoz de EH en GARA.
Arnaldo OTEGI | Portavoz de EH
«Hay que hacer operativa la mayoría abertzale para superar este
marco»
El portavoz de EH, Arnaldo Otegi, pinta un cuadro positivo del año que concluye, contempla el futuro con claro optimismo y se rebela contra el discurso de la inevitabilidad del adelanto electoral en la CAV o el desacuerdo abertzale. En su opinión, la década que comienza dará a Euskal Herria su sitio como Estado en Europa.
El escenario político del final de año es similar al de su inicio. ¿Doce meses de avance o retroceso para Euskal Herria?
Evidentemente de avance, porque se han clarificado las posiciones y hemos podido centrar el debate donde la izquierda abertzale ha querido hacerlo históricamente, en torno al marco democrático nacional que nece- sitamos para hacer frente a los retos del siglo XXI.
De cara al futuro inmediato, Joseba Egibar ya ha reconocido la posibilidad de adelanto electoral en la CAV. ¿Trabaja EH también sobre esta tesis?
Nosotros no jugamos con las elecciones en Vascongadas como factor fundamental que pueda condicionar nuestra actividad política. En cualquier caso, sí les decimos que son perfectamente evitables. Si PNV y EA tienen voluntad política y hacen una apuesta por superar el marco, posibilitarían el reintegro en ese parlamento de la izquierda independentista, y abrir un marco de estabilidad para el Gobierno de Gasteiz, con lo que se puede evitar la condición que los españoles les están imponiendo.
Pero esta oferta no es nueva y desde el Gobierno de Gasteiz no se ha atendido hasta hoy...
Son PNV y EA, fundamentalmente el PNV, los que tienen que despejar esa incógnita. Igual que ahora hay mayoría abertzale en el Parlamento de Gasteiz, la va a seguir habiendo. La cuestión no está ahí, sino en hacer operativa esa mayoría abertzale en clave de superación de marco, de soberanía y de estrategia nacional. Ellos tienen que responder a la mayor. Y desgraciadamente, por boca de su lehendakari y del portavoz de su Gobierno, están insistiendo en recetas viejas, que no conducen absolutamente a ningún sitio, no solucionan el conflicto ni permiten a este país reconstruirse.
¿Cómo ve los últimos movimientos del PNV, por ejemplo las diferentes posiciones respecto a Udalbiltza o la retirada de Bai Euskarari? ¿Está volviendo a la indefinición?
Con absoluta claridad. Está diciendo una cosa y haciendo otra, pero insistimos en que se le está acabando el tiempo y tiene que despejar cuál es su verdadera apuesta política. Lo que está haciendo es un cierto teatro político. Mantiene las formas en torno a Udalbiltza, por ejemplo, pero su apuesta fundamental, que es la que hace su lehendakari, es volver a regenerar el Estatuto. Y estas coordenadas impiden la colaboración abertzale.
Volviendo a Gasteiz, ¿no dañan a la construcción nacional las victorias de la actual mayoría españolista?
Nosotros siempre hemos planteado esto en términos relativos. La pregunta es cuál es la estrategia que tenemos que seguir los abertzales a principios del siglo XXI, en plena construcción europea y proceso de globalización. ¿Seguir insistiendo en una estrategia de defender lo poco que tenemos en tres territorios? ¿O plantear una ofensiva para ganar nuestros derechos democráticos en el conjunto del país? Evidentemente, la izquierda abertzale está en esta segunda opción. La primera nos lleva, irremisiblemente, a desaparecer como pueblo y a la conculcación sistemática de nuestros derechos como pueblo. La izquierda abertzale no está en una apuesta de no perder lo que tenemos, sino de ganar lo que nos corresponde.
Pese a que relativice estas cuestiones, a EH le preocupará que haya un lehendakari españolista, ¿o no?
Nosotros decimos primero que es absolutamente evitable que haya elecciones, y por tanto absolutamente evitable que haya un lehendakari español. Luego, el debate no es si hay un lehendakari autonomista español o un lehendakari autonomista medio vasco o vasco entero. La izquierda abertzale tiene resuelto el debate principal, y no está dispuesta a soportar un debate falso entre elegir un lehendakari autonomista del PNV o un lehendakari autonomista del PP. Nuestra apuesta es que haya un lehendakari soberanista, que ponga al servicio de la construcción nacional, en clave nacional y soberanista, los instrumentos que gestiona en Gasteiz. Y hoy ese lehendakari no es Ibarretxe.
Si finalmente llega el adelanto electoral, ¿qué discurso y qué planteamiento llevará EH?
Nosotros vamos a seguir haciendo una oferta clara a PNV, a EA, incluso a IU, para configurar y para hacer operativa una mayoría abertzale y de progreso también en el Parlamento de Gasteiz, en clave de soberanía na- cional, de democracia y de servicio de esas instituciones a un proceso de reconstrucción de un país que se llama Euskal Herria. Les vamos a poner encima de la mesa un proceso de transición política en que la izquierda independentista está dispuesta a consensuar los ritmos y las formas, pero no la dirección. Esta tiene que ser inequívoca y conducir a este país no a la renovación de los actuales marcos, sino a un marco de democracia plena.
El debate parece situado en torno a las propuestas de futuro, pero ¿no se corre el riesgo de que sea un debate virtual si pilares como Udalbiltza siguen en la situación en que están?
Evidentemente, una transición tiene un espacio temporal en el que lo viejo en este caso el Parlamento de Gasteiz no acaba de morir y lo nuevo Udalbiltza no acaba de nacer. Eso es así. Pero lo que nos parece política virtual es insistir en que es posible reconstruir de forma soberana y nacional nuestro país desde la autonomía y el respecto al actual marco constitucional francés y español. Eso es irreal. Nuestra propuesta plantea un marco realista, pragmático, unido al debate de la construcción europea y a la realidad de la imposición de los estados y a las necesidades de este pueblo. Chequia, Eslovaquia, Lituania, Letonia o Hungría cumplen peor que nosotros los requisitos de Maastricht, que, por cierto, no nos gustan nada, y van a entrar como miembros de pleno derecho en la Unión Europea.
EH ofrece una ronda de reuniones a los grupos de Lizarra-Garazi. Parece factible que se produzcan, ¿también lo es llegar a acuerdos?
Sólo hace falta que haya voluntad política y que exista un diagnóstico común en torno a unas interrogantes. ¿Queremos que Euskal Herria haga su carta de presentación en Europa? ¿Qué queremos presentar, a la Comunidad Autónoma Vasca o a una Euskal Herria como nación integral? Lo que estamos demandando es hacer un debate sobre eso, sobre cómo hacemos un proceso que nos conduzca a ese escenario. Y consensuaremos los ritmos pero no la dirección, y la dirección no puede ser cambiar un poco para que nada cambie, sino cambiar radicalmente la actual situación de imposición del Estado español y del francés. Eso sólo depende de que PNV y EA hagan una apuesta.
Al anunciar esta ronda, rápidamente se ha producido un paralelismo mental con el Foro de Irlanda, que luego derivó en el Acuerdo de Lizarra-Garazi. ¿Se busca algo similar?
Nosotros ponemos en marcha esta iniciativa, en primer lugar, porque pensamos que hay que mejorar la comunicación entre nosotros en cualquier coyuntura, independientemente de que luego seamos capaces de llegar o no a acuerdos. Además, porque vemos que los españoles y los franceses ya han hecho ese esfuerzo de síntesis, y han decidido que su denominador común es la Constitución, el Estatuto, la negación de Euskal Herria, y lo desarrollan sin ningún complejo. Los abertzales también tenemos que hacer nuestra propia síntesis sin complejos y lograr un marco de soberanía para el conjunto del país con reglas del juego democráticamente aceptadas. Y entre estas dos síntesis, la única síntesis posible, real, pragmática y democrática es que todos aceptemos el mapa de este país y aceptemos con naturalidad que los ciudadanos y ciudadanas de este país podamos decidir libre y democráticamente cómo organizarnos interna y externamente. Buscar cualquier otra al margen de ésta es hacer un fraude a la necesidad de superación del conflicto y a la necesidad de articular un nuevo escenario para hacer frente a los problemas que tenemos. En este sentido decimos que la apuesta de Ibarretxe de hoy sólo consigue recrear las condiciones para el conflicto, para la guerra.
El debate político en los próximos meses parece muy pegado a la CAV. ¿Qué encaje va a tener ahí la reivindicación de la territorialidad?
Muy claro. En la propuesta de transición les recordamos a PNV y a EA que han puesto cemento para hacer una casa de tres habitaciones, pero Euskal Herria necesita una casa de seis habitaciones para estar en Europa, y para eso sus cimientos no valen, porque no llega el cemento. Lo que sí pueden servir son los muebles, o el cableado. Para eso sí estamos dispuestos a ir a Gasteiz, para que todo eso se incorpore a la casa de seis habitaciones, para hacer el traslado y aprovechar lo aprovechable. Pero no sigamos insistiendo en continuar con la casa de tres y construir luego pisos adosados, porque ni Nafarroa ni Iparralde pueden ser simples pisos adosados.
El nuevo año traerá también el desenlace del proceso Batasuna. ¿Cómo lo valora? ¿Dónde están las divergencias?
Por situar el proceso, la pregunta inicial fue qué izquierda independentista necesita este país para hacer este proceso de transición. Y vimos que la respuesta tenía que ser plural, porque la izquierda independentista vasca es plural. En este sentido, quienes usan la disparidad de criterios como si fuese algo lamentable y que pudre a la izquierda abertzale, se equivoca de plano, porque ése es el efecto que se buscaba. ¿Cuáles son las diferencias? Sobre todo, en torno a la estrategia. Por ejemplo, Bateginez opta por una estrategia soberanista y Aralar por la negociación con el Estado. También hay diferencias sobre el modelo de territorialidad o el organizativo. Se insiste en que la diferencia fundamental está en torno a la lucha armada, pero no es cierto. Estamos poniendo los cimientos de la izquierda independentista que gobernará Euskal Herria un día. *
Ramón SOLA
«El PNV metió a los españoles en Lakua y lo volverá a hacer si hay condiciones»
R.S. | DONOSTIA
El objetivo del pacto PP-PSOE ha sido claramente definido por Mayor Oreja. ¿Puede contribuir, sin quererlo, a la unión abertzale?
Es un pacto hecho desde una óptica absolutamente defensiva. El Estado español tiene un problema evidente que acarrea desde hace 150 años. Es imposible estabilizar un concepto de España no lo ha podido hacer ni en la dictadura, ni en la República, ni en la seudodemocracia actual, porque eso sólo es posible si se niegan los derechos de Euskal Herria y de otras naciones. Por eso han hecho un pacto que no busca tanto frenar la ofensiva de ETA, sino fundamentalmente frenar el proceso de soberanía que se ha puesto en marcha en este país. Estamos demandando que hagamos las cosas como las hacen los españoles, sin complejos. Ellos han hecho sus apuestas de soberanía, y han dicho que las cuatro provincias vascas del sur son España, que las tres del norte son Francia, y que el marco de juego democrático son las constituciones francesas y española, y que la soberanía reside en los franceses y los españoles. Nosotros tenemos que hacer el mismo esfuerzo, y decir que Euskal Herria está conformada por seis territorios históricos, que la soberanía reside en el pueblo vasco y que la apuesta es formar un Estado. Plantear otra cosa, como hace Ibarretxe, no es más que marear la perdiz y plegarse a las condiciones que nos quieren imponer.
¿Qué se puede esperar de ese pacto, un acelerón represivo, algo más?
Cuando decimos que es un pacto defensivo, no queremos decir que no vaya a haber escaladas represivas. Las habrá, y si hay un adelanto electoral, perfectamente evitable, se acelerará desde la Audiencia Nacional. Pero sólo será otra muestra de desesperación del Estado frente a quienes podemos ser el motor principal de un proceso de construcción nacional y desobediencia civil que conduzca a este país a la soberanía.
EH da por hecho que habrá pacto PNV-PSOE. El acuerdo PP-PSOE, ¿cómo deja esta hipótesis?
Absolutamente intacta. El PNV está buscando desesperadamente un pacto con el PSOE para hacer una apuesta de regeneración estatutaria. Joseba Egibar nos contesta que no hay pacto, y esto es así, pero no porque el PNV no quiera, sino porque el PSOE le dice que no. Pero ¡cuidado!, porque tras las elecciones las cosas pueden variar. Cuando se dice que el muro para impedir que los españoles gestionen Gasteiz es el PNV, nada más lejos de la realidad. El PNV metió a los españoles en Lakua, y lo va a volver a hacer si se recrean las condiciones precisas.
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